domingo, 5 de junio de 2011

De ciertos y momentos

Comenzó a llover y parecen muchos tiempos atrás.
Quiebra sus dedos este frío, así como a su poema su melancólico corazón.
Intentaba otra vez, se estremecía hasta sus miedos.
Quería inacabar aún lamentando su desolación.
Y tocaba más fuerte su piano, gritando entre líneas un llanto glorioso.
Era como altas tardes en llamas quemando sus horas.
Doblegando su mirar perdido y escribiendo cartas.